miércoles, 31 de diciembre de 2008

Memorias

...Y aún tengo, en mi vientre, la sensación de tu mano sobre mi hombro.

sábado, 20 de diciembre de 2008


Debo estar loca para quererte tanto
...Y tú muy cuerdo para no hacerlo.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Despertar.

Hoy desperté con mis bragas en el suelo, mi corazón en la mano
y tus mentiras en mis oídos.
Hoy desperté con ganas de no despertar,
fui al baño, me enjuagué la boca y me volví a acostar.
Hoy desperté y mi conciencia seguía dormida
y entre sueños me decía que esto no daba para más,
que había llegado, al fin, el momento de reconciliarme con mis principios.
Hoy me di la vuelta, una vez más,
y le pedí a mi discernimiento esperar
hasta
el siguiente
amanecer.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Mañana.

Y siguiendo el camino que nosotros mismos determinamos
nos cruzaremos nuevamente,
pero ya sin mirar atrás.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Eso es todo.

A modo de defensa inconciente tu hipocresía se hace creíble
y mientras constriño tu pudor
tus ojos en fase REM constatan lo antes dicho.
Definitivamente las endorfinas son el mejor alucinógeno.
Polvos ilusorios plagados de feromonas incitan quiméricas formas de fingir cordura,
pero ya no basta,
mi negativa utópica se pierde tras el tentador juego de querer algo más.
Las hojas caen al suelo a manera de suicidio no vaticinado
y mientras tu ego hace un aterrizaje de emergencia
mis reparos se desvanecen entre los suspiros de una noche.
La brisa está cargada del deseo de desear,
de cristales caricias de tu voz
que amilanan al espíritu esclarecedor de las sombras de una pasión inconclusa.
Aquella mirífica retórica
punzocortante
propia de soliviantadas gacelas
se hace presente entre la oscilante búsqueda de cariños intermitentes,
aquel vaivén, de orquídeas a cardos, de espigas hirientes en celo constante.
El almíbar agridulce que se expele, vertiginoso, de tus notas febriles,
arañando sombras
y mordiendo almohadas.
Bésame ahora la espalda
y soñemos con el final.

sábado, 25 de octubre de 2008



Y lo otro no era más que el sino predicho
por las manos de algún dios inexistente,
por la ondulante imaginación de alguien que me tiene en sus sueños,
que nos tiene.
Y para cuando despierte, yo no estaré
y para cuando yo despierte
tú te habrás ido.

sábado, 11 de octubre de 2008

Soliloquio

Si encontrara la forma de decirte “te quiero” con los ojos,
si la enmarañada finura de tus cabellos
donde se pierde mi boca en su intento obsesivo por besar tu aroma
no persistiera en la idea de atraer el tímido temblor de mi piel,
y si mis manos
esas que no sudaban de ansiedad desde hacía mucho tiempo
si ellas no tuvieran ahora esa manía compulsiva por fingir un beso en tu mejilla
tal vez
y sólo
tal
vez
comprenderías que no se trata sólo de un juego.

domingo, 5 de octubre de 2008

Soñar en tu pecho
Abrazarte la vida
Besar el suspiro de tu boca al dormir
Ahogarme en tu risa
Acariciarte el deseo



…Y es que es tan fácil jugar a quererte.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Entelequia del sentir

Mi vida transcurre entre momentos de vértigo,
delirios de amor
y promesas no formuladas,
miedo al vacío,
soledades errantes.
Mi vida y su tibio sentir
modelan sonrisas tenues
exhalan pasiones dilatadas
combinan el encanto de la impulsividad
con la aguzada desmesura de la razón.
Así, se vuelca hacia un abismo de emociones
entre alegrías
versos
y esperanzas,
leyendo entre líneas
verdades a medias y gritos mudos.
Mi vida transcurre de este modo
con el desasosiego producto de la incertidumbre,
con la fría caricia de una tarde irresoluta,
con una palmada sobre el hombro
de esas que pretenden eclipsar la fatalidad.
Los instantes vividos ya
se almacenan unos tras otros
en depósitos mohosos, rebosantes de soberbia
ubicados estratégicamente a un lado de la vulnerabilidad.
Los pensamientos automáticos
se amilanan por la tajante presencia del juicio,
el ello se reduce entonces a la banalidad,
se ve desprovisto de la espontaneidad ulterior.
Mi vida recurre de manera incesante
a la mitigadora caricia de la palabra
al utópico optimismo
manipulador.
Pensar
Sentir
Actuar
Todo se entremezcla.
Mi vida es, entonces,
la configuración de una tarde de otoño
cuando las hojas caen en aquel suicidio colectivo
para luego resurgir y restaurarse
para luego esperar hasta la próxima estación.

jueves, 28 de agosto de 2008



Porque ahora ya no puedo cerrar los ojos sin pensar en tu sonrisa,
porque ya no puedo voltear sin creer que te veré entre mis sueños,
porque cuando miro a tus ojos el mundo colapsa en una orgía de pasiones,

porque te quiero tener aquí
como ayer
como hoy
otra vez
para oírte nuevamente.

Y porque sí, tus ojos brillan.
Pero eso tú ya lo sabes.

miércoles, 9 de julio de 2008

Monomanía dilatada*

Yo quería mantenerte encerrado en mi mundo
un mundo que hicimos nuestro
como jeroglíficos en las paredes
como claves inextricables para los demás
para todos menos para nosotros.

Cuando en la clandestinidad de nuestros diálogos,
esos diálogos que bordeaban la insensatez y que a oídos de todos
incluso a los míos
(y sé que a los tuyos también)
resultaban ridículos y a la vez banales,
disimulábamos la risa para no llamar la atención de quienes no nos entenderían
y a veces
sólo a veces
hacíamos partícipes a otros tantos.


Yo extraño esos días en los que cargábamos con la BURLA en la mirada
con esa presunción no del todo infundada
pero que nos gustaba sentir
intrínseca a nuestro ser.

Así éramos, así somos
(tú más que yo, pero así somos)

Y ese día
en el que te maldije TANTO
incluso ese día lo extraño
cuando venías con la culpa en la mano,
no sé si se trataba de mi habitual masoquismo
(que, por cierto, contigo descubrí)
o del placer que me producía ver tu lado ególatra de rodillas en el piso.

Extraño lo que éramos
y que de vez en cuando volvemos a ser.

Yo quería mantenerte AQUÍ
para que cuando fuera necesario
(y lo ha sido)
me dieras una bofetada a la conciencia
para que cuando mire con desgano a la ventana
me digas “¡PERRA, muévete!”
para que cuando sufra de abulia desmesurada
me recetes una dosis de sexo y me mandes a descansar.

Y aunque te diga que eres un bastardo por irte
aunque sólo te vea cuando las hojas del calendario yacen ya amontonadas en el piso
aunque intentes cambiarme por alguien más
(INTENTES, porque sabes que no podrás)
yo querré volver el tiempo y congelarlo un instante
para disfrutarlo en mayor medida
o simplemente para volver a vivirlo.

Yo quería mantenerte en mi mundo
sólo para saber que estabas allí.

sábado, 28 de junio de 2008

Puedo ser lo que tú quieras

Pero sólo seré yo misma.

martes, 24 de junio de 2008

Recuento de una vida paralela

Y en respuesta me dijiste que no debía aferrarme a una quimera, pero yo no te quise hacer caso. No es que en verdad hubiera pensado que era algo verosímil,
tal vez era la sola idea de un siempre posible prodigio
lo que me hacía no creerte, no admitir lo irrebatible ante los ojos de cualquiera.


Y te volteaste, me diste la espalda como quien no quiere aceptar también que hace mal
aunque lo decoroso no es lo correcto
no siempre
no hoy.


Y tu espalda fría me caló hasta los huesos,
en esos momentos en los que hablar está demás es cuando el alud de palabras enfrascadas en el inconciente
(tal vez menos inconcientes de lo que nos hacemos creer)
arremeten contra tu mente
la que empieza a funcionar a una velocidad estrepitosa
las articula
las enlaza.


Y por vez primera conseguiste lo que nadie
repulsión
no hacia ti, no hacia mí
(eso creo)
era la situación.


Y el patetismo del contexto se colmó cuando ocurrió lo siguiente
pero eso estaba previsto
ambos así lo quisimos
lo supimos
al menos yo.


Y ocultaste tu cara como evadiendo la realidad
aunque hubiera querido hacer lo mismo no habría podido
pero hay reacciones espontáneas, de esas que llegan al punto de poder predecirse perennemente
(por lo menos las tuyas).


Y mirando la realidad
mi realidad
me adentré en mis pensamientos, en una circunstancia no vaticinada
(tal vez no la mejor, tal vez no la peor, pero allí estaba).


Y la falsedad de las notas que procedieron me asombraron incluso a mí misma
pero ya no se trataba de ti
ni de mí
ni de la situación, ni del contexto
era la idea del volver, continuar con la farsa
el no saber mis límites
(si acaso los tuve, si acaso los tengo)
el no conocer el final, o no querer que llegue.


Y el masoquismo perduró
(en mí y quizá también en ti)
como quien se alimenta de él
hasta que se haga costumbre y terminemos por desecharlo, tú o yo, como es ya hábito.

jueves, 19 de junio de 2008

Delirio

Tan bastardas decisiones, tan absortos en nosotros, tan aberrantes pensamientos.
Paredes que se adjuntan al desaire del exterior, cuando en el fondo son tus aliadas en esta fría situación: la ventisca de ideas inabordables (no por no querer, sino por no poder).
Como un aire nuevo en el recargado lugar.

¿Y qué pierdes? Nada

Oportunidades desechadas,
Sonrisas vacías, la sutil delicadeza del engaño y la mentira.
El no saber no es igual al no querer, pero tal vez no quieras lo que sabes que no podrás ejercer.
No eres tú, soy yo:
clásico juego de engaños, aunque a veces no se pueda determinar al engañado.

La conciencia juega malas pasadas,
para algunos, suspiros
para otros, remordimientos
Al fin y al cabo la mente terminará por realizar la usual catarsis de emociones,
empezaremos, terminaremos,
todo está cíclicamente establecido.

Y al final, equivocarse ya sin importar lo ulterior.

martes, 17 de junio de 2008

Limemos asperezas
Combatamos soledades

Seamos ceñuelos
de amores extraviados
Te ayudaré a sentir
Me ayudarás a vivir
Continuemos con nuestras vidas
Analicemos recuerdos
Y en la inexorabilidad del tiempo
una promesa no formulada se perderá en el olvido.

sábado, 31 de mayo de 2008

Soledad*




Recuerdos almacenados unos tras otros en el olvido.

La indiferencia que te atribuía, ahora se vuelca hacia mí como un karma
y por más que quiero alejarte de mis pensamientos
la coyuntura de mi vida,
vida que se ha vuelto más tuya que mía,
sólo consigue evocarte una y otra vez.

Ya me cansé de fingir que no estás
ya me cansé de fingir que no me importa que estés,
ahora lo único que quiero es que te alejes de mí
que por una vez me permitas conocer lo que hasta el momento estuvo oculto.
Me mantengo habituada a ti
pero esa costumbre empieza a molestarme
me desagrada hallarte en todo momento
y lo que más me repugna es tenerte allí incluso cuando en teoría no estás.

¿Qué esperas para largarte de una vez?
¿Por qué no siquiera disimulas tu existencia con la sutileza pretérita?

Es mi miedo lo que te atrae
pero sé que llegará el momento en que desistas.


jueves, 29 de mayo de 2008



Me miras con esa sonrisa irónica
porque sabes que conseguiste lo que te había negado.
Me miras y en tus adentros
imploras por que no me arrepienta de un momento a otro.
Me miras y crees que me sonrojo
cuando, en realidad, esa fase pasó hace ya mucho.
Me miras incluso cuando piensas que no te estoy mirando
me miras y comentas,
comentas y me sigues mirando.

Ya no estoy ansiosa
(intento convencerme).

Pero tal vez tu mirada
adivina sin querer lo que siento,
eso que siento y a veces no me percato
(o quizás sólo finjo no hacerlo).

Por eso ya no quiero que me mires,
por eso ya no quiero que comentes.

Aunque una parte de mí,
esa parte necia y desquiciada,
esa parte que se aleja de la razón y cede cada vez más a las pasiones,
quiere motivar en ti ese paroxismo,
ese frenesí, que ya había probado antes.
Y mientras busco furtivamente tu mirada
me obligo a mí misma a alejar de mi mente la idea
(tal vez a sabiendas de que de ese modo resultará aún más efectiva).

Y quizá ahora pienses
que la que no debe de mirarte soy yo
que la que no debe de acercarse soy yo.

O tal vez no.

domingo, 18 de mayo de 2008

Mentiras retocadas con verdad.

En el silencio de tu voz
mis palabras frustradas
se muestran sigilosas en mi mente.

Será el tiempo el fiel testigo
de mi travesía ineludible
por evadir mis deseos encubiertos
en mantos de indiferencia.

Lo notas en mi hablar
y finges ignorarlo
sabiendo que de ese modo
la desazón producida
incentivará en mí la aberrante idea de anhelarte.

Mis labios tocan, imaginariamente,
los campos elíseos de tu boca,
mueren de deseo por sentirlos una vez más;
pero la sola idea es inconcebible a la razón,
quien no escatima en recordar
la frivolidad de tal acción.

Muerta en vida,
esclava de mi obsesión.

El placer inmerso en mis deseos
acaba lentamente con mi cordura.

¿Y la ética?,
hundida en el abismo del olvido
producto de una amnesia temporal.


miércoles, 14 de mayo de 2008

Ambrosía

Y comenzamos otra vez.

El murmullo de los muebles,
espejos delatores,
llamadas perdidas,
mentiras encubiertas.

Besos de alcohol,
sonrisas difusas,
el brillo de la oscuridad,
el cantar de otras voces.

La negativa,
la seducción,
el paroxismo,
el éxtasis final.

Y comenzamos otra vez.


martes, 13 de mayo de 2008

Deseos colectivos




En una caja de cartón guardaré tu voz
para escucharla en la soledad de mis noches.


Alquilaré una nube
para que me dé lluvia en días calor.


Y al sol le pediré prestado un rayito
para regalártelo en invierno.

Jugaremos en el pasto y me dirás que debo crecer
y yo te responderé que por eso lo hago,
para olvidar que crecí.

En cada sonrisa veré el arco iris
y mis lágrimas serán tan dulces
que querré llorar más seguido.

La luna me sonreirá
y las estrellas me cantarán para dormir.

Esconderé un “te quiero” en un trocito de cielo
para que cuando despiertes y lo mires
recuerdes que un día te quise.

Le contaré cuentos a las flores
para que a cambio me regalen su aroma
en frascos de perfume.

Y visitaré al mar cada tarde
para preguntarle si él también tiene sueños.

En la noche me disfrazaré de viento
para deslizarme cautelosa por tu ventana
y acariciar tu mejilla mientras duermes.

Contaré cada granito de arena
para escribir el número en un trozo de papel
y perderlo en mis recuerdos.

Y cuando me pregunten
diré que he vivido
de la forma en que jamás nadie lo hará,
porque no lo hice por ti,
lo hice por mí,
tú sólo formaste parte de mis sueños.