Recorro sin pudor el camino en el que te encontré
hace ya algún tiempo,
el camino que recorrimos juntos
y en el que aún quedan tus huellas marcadas,
indelebles pese al tiempo,
vestigios que hoy noto tan cerca y tan lejos a la vez.
Mis zapatos,
cansados de caminar,
se detienen de cuando en cuando para encontrar compañía en pisadas furtivas
algunas pasajeras
algunas las de siempre,
empolvados de recuerdo
continúan el rumbo por el que
alguna vez
los encaminaste,
aquel que no logro determinar si dejaste o
si simplemente te detuviste a reposar.
No sé aún si sigues esperando,
mirando desde lejos,
no sé si en algún momento te animarás a continuar la marcha
o si enrumbaste ya a otro destino,
pero lo que puedo atestar es que yo volteo esporádicamente
para asegurarme de que no me estoy yendo sin ti,
para asegurarme de que no me estoy dejando a mí misma allí atrás.
miércoles, 17 de junio de 2009
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