El recuerdo de un marzo encerrado entre cuatro paredes y el rechinar de dos almas atrapadas en la clandestinidad
Un noviembre gris que se amotina en las pupilas de unos ojos rojos
que ven lo que no veían desde la última primavera
Cuando ese setiembre vio pasar
con una caricia
lo que sería el presagio de la monomanía indisoluble de un pasado constante
El recuerdo de una calle de julio, donde los labios tímidos de la noche
rozaron una sonrisa camuflada entre el vaivén de una orgía de pasiones dilatadas
aquellas que nacieron en tus labios y murieron en tu mirar
La regresión de memorias recalcitrantes realiza hoy su visita periódica a un presente cansado de mirar atrás
con la espuria promesa de no volver más.
lunes, 19 de octubre de 2009
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