La promesa ciega de
una sonrisa eterna y un corazón sordo
perduró hasta hoy.
La colectividad de emociones nos da ahora la espalda
para dar paso a la necedad de deseos
masoquistas,
mutilando memorias con cigarrillos encendidos
y amores pasajeros.
Nuestra pasión no tuvo un principio ni un final,
nuestra historia empieza y termina
en
puntos
suspensivos
jueves, 5 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)